II
Señora, tres
leopardos blancos se sentaron debajo de un enebro
En la frescura
del día, habiendo comido hasta la saciedad
De mis piernas
mi corazón mi hígado y todo lo que estaba dentro
Del hueco
redondo de mi cráneo. Y Dios dijo
¿Deben estos
huesos vivir? ¿Deben estos
Huesos vivir?
Y lo que ha estado contenido
En los huesos
(los cuales se encontraban ya secos) dijo gorgojando:
Debido a la
bondad de esta Señora
Y debido a su
encanto, y porque
Ella honra a
la Virgen en sus meditaciones,
Nosotros resplandecemos con luminosidad. Y
yo, quien estoy aquí escondido,
Ofrezco mis
hazañas al olvido, y mi amor
A la
posteridad del desierto y a la frutos de la calabaza.
Es esto lo que
se recobra
Mis intestinos
las cuerdas de mis ojos y las porciones indigestibles
Que los
leopardos han rechazado. La Señora se retira
Con una toga
blanca, hacia la contemplación, con una toga blanca.
Permitámosle a
la blancura de los huesos lamentarse por el olvido.
No hay vida en
ellos. Porque he sido olvidado
Y seré
olvidado, entonces olvidaré
así devoto,
concentrado a propósito. Y Dios dijo
Profetiza al
viento, y sólo el viento sólo
El viento
escuchará. Y los huesos cantaron gorgojando
Con la carga
del saltamontes, diciendo
Señora de los
silencios
Con calma y
angustiada
Hecha pedazos
y casi completa
Rosa de la
memoria
Rosa del
completo olvido
Cansada y
dadora de vida
Descansando preocupada
La única Rosa
Es ahora el
Jardín
Donde todos
los amores acaban
Termina el
tormento
Del amor
insatisfecho
El más grande
tormento
Del amor
satisfecho
Fin de lo
infinito
Viaje sin un
destino
Conclusión de
todo aquello
Que es
inconcluible
Discurso sin
palabra y
Palabra
carente de discurso
Gracia a la
Madre
Por el Jardín
Donde todo
amor termina.
Debajo del enebro los huesos cantaron, se
esparcieron y resplandecieron
Estamos felices de ser esparcidos, hicimos
poco bien el uno por el otro,
Debajo de un árbol en la frescura del día,
con la bendición de la arena,
Olvidándonos nosotros
mismos y a los otros, unidos
En la quietud
del desierto. Esta es la tierra que tú
Dividirás
entre muchos. Y ninguna división ni unidad
Importa. Esta
es la tierra. Tenemos nuestra herencia.
Traducción Pavlo Aurel
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