Tú no eres la
más amorosa
De aquellas
con quien he estado;
Tú no eres la
más deliciosa
De las mujeres
del pasado invierno.
¡Pero yo te
adoro, sin embargo!
Por cierto, tu
cuerpo dulce y benigno
En sí, en su
calma suprema,
Es generosamente
femenino,
En sí
voluptuoso sin frase,
Desde los pies
largamente besados
Hasta los claros
ojos libres de éxtasis,
¡Qué bien y
mejores cuando están tranquilos!
Desde las
piernas y los muslos
Jóvenes debajo
de la joven piel,
A través del
olor a conchas,
Y a cangrejos
recién pescados,
Gesto
discreto, pequeña dulce cosa
A penas sombra
de un oro endeble,
Haré de ti una
apoteosis
De mi deseo
ronco y mudo,
Hasta los bonitos
pezones de infanta,
A penas
desdibujados en la pubertad,
Hasta tu
garganta triunfante
En su gracias venusinas.
Hasta los
hombros de luises,
Hasta la boca,
hasta la frente
Ingenua de
rostros inocentes
Que en el
fondo las hace desmentirse,
Hasta los
cabellos de bucles cortos como
Los cabellos
de un muchacho hermoso,
Pero aún el
oleaje nos atrae, en suma,
Entre su arreglo
sin modo,
En
concurrencia por la lenta espina dorsal
Cebado a placer,
hasta el
Culo suntuoso,
blancura divina,
Redondeces
dignas de tu cincel,
¡Blando
Canova! ¡Hasta los muslos
Que fueran de
saludar aún,
Hasta las
pantorrillas, firmes delicias,
Hasta los
talones de rosa y oro!—
¿Si nuestro
nudos fueran incoercibles?
No, pero
tienen su atractivos, ellos.
¿Si se tornaran
terribles?
No, pero regalarían
su calor.
Bien que así
son las deferencias
Listas para
prepararte sin más—
Como tú
dices—a los inconvenientes,
Colegiala a
quien todavía adoro,
Y te guardo
entre las mujeres
De la
añoranza, no sin la esperanza,
De cuánto quizá
pudimos amarnos
Y que sin duda
habremos de recuperar.
Septiembre 1889
Traducción Pavlo Aurel
Tomado de:
Paul Verlaine. Women Men The
Secret Poems of Paul Verlaine. The Sheep Meadow Press. Great Britain. 1979.
By Alistair Elliot. pp. 20-25