miércoles, 26 de diciembre de 2018

Incisión - Sylvia Plath



Para Susan O’Neill Roe


Qué emocionante
Mi pulgar en vez de una cebolla.
La yema casi desprendida
Excepto por un tipo de bisagra

De piel,
Una solapa como un sombrero,
Blanca como la muerte.
A continuación, la felpa roja.

Pequeño peregrino,
El indio ha cercenado tu cuero cabelludo.
El moco de tu pavo
Carpeta que se enrolla

Desde el corazón.
Camino sobre él,
Aferrando mi botella
De burbujas rosas.

Una fiesta, esto es.
Desde dentro de una línea
Un millón de soldados huyen,
Casacas rojas, cada uno.

¿De qué lado se encuentran?
Oh mi
Homúnculo, estoy enferma.
Me he tomado una pastilla para matar

El sentimiento
Delgado y de papel.
Saboteador,
Kamikaze —

La mancha en tu
Gasa del Ku Klux Klan
Abuelita
Se oscurece y deslustra y cuando

La pulpa
Hecha pelota de tu corazón
Se enfrenta a su pequeño
Molino de silencio

Cómo saltas—
Veterano timador,
Chica sucia,
Muñón en el pulgar.

24 de octubre de 1962


Versión, Paul Olvera

Tomado de:
The Collected Poems. Sylvia Plath. Harper Perennial. 2008. pp. 235-236.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Las historias del tercer hermano – J. M. Coetzee (The Childhood of Jesus)



            ‘Hace mucho tiempo había tres hermanos y era invierno y estaba nevando y la madre dijo, Tres Hermanos, Tres Hermanos, siento un gran dolor dentro de mí y me temo que moriré a menos que uno de ustedes vaya en busca de la Mujer Sabia que resguarda la hierba preciosa del remedio.
            Entonces el Primer Hermano dijo, Madre, Madre, encontraré a la Mujer Sabia. Y se puso su capa y salió a la nieve y se encontró a un zorro y el zorro le dijo, ¿A dónde vas, Hermano? Y el Hermano dijo, Estoy buscando a la Mujer Sabia que resguarda la hierba preciosa del remedio, por eso no tengo tiempo de hablar contigo, Zorro. Y el zorro dijo, Dame comida y te mostraré el camino, y el Hermano dijo, Quítate de mi camino, y le dio una patada al zorro y se adentró en bosque y nunca más se volvió a escuchar nada de él.
            Después la Madre dijo, Dos Hermanos, Dos Hermanos, siento un gran dolor dentro de mí y me temo que moriré a menos de que uno de ustedes vaya en busca de la Mujer Sabia que resguarda la hierba preciosa del remedio.
            Entonces el Segundo Hermano dijo, Madre, Madre, yo iré, y se puso su capa y salió a la nieve y se encontró a un lobo y el lobo le dijo, Dame comida y te mostraré el camino que conduce a la Mujer Sabia, y el Hermano dijo, Quítate de mi camino, Lobo, y le dio una patada y se adentró en el bosque y nunca más se volvió a escuchar nada de él.
            Después la Madre dijo, Tercer Hermano, Tercer Hermano, siento un gran dolor dentro de mí y me temo que moriré a menos de que me traigas la preciosa hierba del remedio.
            Entonces el Tercer Hermano dijo, No tengas miedo, Madre, encontraré a la Mujer Sabia y traeré la preciosa hierba del remedio. Y salió a la nieve y se encontró a un oso y el oso dijo, Dame comida y te mostraré el camino que conduce a la Mujer Sabia. Y el Tercer Hermano dijo, Con mucho gusto, Oso, te daré lo que me pidas. Entonces el oso dijo, Dame tu corazón para que lo devore. Y el Tercer hermano dijo, Con mucho gusto te daré mi corazón. Entonces le dio su corazón al oso y este lo devoró.
            Después el oso le mostró un sendero secreto, y él pudo llegar a la casa de la Mujer Sabia y tocó la puerta y la Mujer Sabia dijo, ¿Por qué estás sangrando, Tercer Hermano? Y el Tercer Hermano dijo, Le di mi corazón al oso para que lo devorara y así pudiera mostrarme el camino, porque debo llevar a casa la preciosa hierba del remedio que curará a mi madre.
            Entonces la Mujer Sabia dijo, Mira, aquí está la preciosa hierba del remedio cuyo nombre es Escamel, y porque tuviste fe y renunciaste a tu corazón para que fuera devorado, tu madre será curada. Sigue las gotas de sangre a través del bosque y encontrarás el camino a casa.
            Después el Tercer Hermano encontró el camino a casa y le dijo a su madre, Mira, Madre, aquí está la hierba Escamel, y ahora adiós, debo irme porque el oso ha devorado mi corazón. Y su madre comió de la hierba Escamel y de inmediato fue curada, y dijo, Mi Hijo, Mi Hijo, veo que estás resplandeciendo con una luz grande, y era verdad, él estaba resplandeciendo con una luz grande y después fue llevado al cielo.’

Versión Paul Olvera

Tomado de:
J. M. Coetzee. The Childhood of Jesus. Penguin Books. USA. 2014. pp. 146-147

miércoles, 29 de agosto de 2018

Qué labios mis labios han besado, y dónde, y por qué... - EDNA ST. VINCENT MILLAY



Qué labios mis labios han besado, y dónde, y por qué,
Lo he olvidado, y qué brazos fueron almohadas
Debajo de mi nuca hasta el amanecer; pero la lluvia
Está llena de fantasmas esta noche, quienes golpetean y gimen
Sobre la ventana y están atentos por si hay alguna respuesta,
Y en mi corazón se agita un dolor silencioso
Debido a compañeros que no recuerdo y que nunca jamás
Volverán a mí a medianoche con un grito.

Así, en el invierno sigue de pie el árbol solitario,
No sabe qué aves han desaparecido una a una,
Aunque sabe que ahora sus ramas son más silenciosas que antes:
No puedo decir qué amores han venido y se han marchado,
Sólo sé que el verano canto en mí
Un poco, hace tiempo, y ahora, dentro de mí, no canta más.


Versión Paul Olvera


Tomado de:
"What my lips have kissed, and where, and why..." Edna St. Vincent Millay.
Source: Vanity Fair (November, 1920)


viernes, 29 de diciembre de 2017

Heno - Ted Hughes



La hierba está feliz
De correr como el mar, para ser abrillantada igual que el pelaje de un visón
Por el incesante viento.                                                                 
Su corazón es el clima.
No ama a nadie
                        Mucho menos al granjero que se recarga sobre la verja.

La hierba está feliz
Cuando el sol de junio tuesta las dedaleras en las cercas.
Él viene hacia su flor.
Levanta sus faldas.
A ella no le preocupa
                        El granjero pensativo empieza a tener esperanzas.

La hierba está feliz
De abrir sus perfumes, como un vestido, a través del condado,
Drogando corazones ligeros
Incluso a personas comprometidas
Y a los tontos del mes de abril,
                        Con jubilados confundidos acerca del lugar hacia dónde la vida se fue tan airada.

La hierba está feliz
Cuando las tejedoras caen sobre ella, se platea y se endulza.
Clara como un castillo
La liebre busca su casa
Y el granjero empolvado
                        Busca una nube en forma de mano y un atardecer amarillo.

La hierba feliz
De ser cortejada por el granjero, quien la gana y la lleva a la iglesia en toda su belleza,
Esposa de la Isla.
Se quedan sin suerte los alargados
Eones del Edén
                        Antes de que viniera a cortarla.

Versión Paul Olvera


Tomado de:
Collected poems. Ted Hughes. 1st edition. Edited by Paul Keegan. Farrar, Straus and Giroux. New York. USA. 2003. (Season songs) pp. 317-318

jueves, 30 de noviembre de 2017

384 - Osip Mandelstam


Cómo deseo que pudiese volar
hacia donde nadie pudiera verme,
detrás del rayo de luz
sin dejar rastro alguno.

Pero tú—permite que la luz te abrace.
Esa es la felicidad única.
Aprende de las estrellas el significado
de la luz.

Si es un rayo, si es una luz,
eso es sólo porque
el susurro y la plática de los amantes
la hace fuerte y cálida.

Y quiero decirte
que estoy susurrando,
te estoy ofreciendo al rayo,
pequeño, en susurros.


Voronezh. 23 de marzo de 1937
Versión Paul Olvera

Tomado de: The Selected Poems of Osip Mandelstam. Translated by Clarence Brown and W. S. Merwin. New York Review Books classics. USA. August 2004. p. 96

jueves, 26 de octubre de 2017

Lolita (Poema) - Vladimir Nabokov


Se busca, se busca: Dolores Haze.
Cabello: café. Labios: rojos.
Edad: cinco mil trescientos días.
Profesión: ninguna, o “estrella en ciernes.”

¿Dónde te escondes, Dolores Haze?
¿Por qué te escondes, querida?
(Hablo aturdido, camino en un laberinto,
No puedo salir, el estornino dijo.)

¿Dónde andarás, Dolores Haze?
¿Qué modelo es la alfombra mágica?
¿Es un Cougar Crema el que está a la moda?
¿Y dónde estás estacionada, mi pequeña jaguar?

¿Quién es tu héroe, Dolores Haze?
¿Lo es todavía un artista famoso con gorra triste?
¡Oh, los días templados y las bahías con palmas
Y los carros, y las barras, mi Carmen!

¡Oh, Dolores, esa máquina de discos lastima!
¿Todavía bailas, querida?
(Con tus levis gastados y tus playeras rotas,
Y yo, en mi esquina, ‘gruñendo’).

Muy feliz, muy feliz es el retorcido McFate
Viajando por los Estados Unidos con una niña-esposa,
Arando a su Molly en cada estado,
Entre la salvaje naturaleza protectora.

¡Mi Dolly, mi locura! Sus ojos eran vair,
Y nunca los cerró cuando la besaba.
¿Conoce un perfume antiguo llamado Soleil Vert?
¿Es de Paris, señor?

L’autre soir un air froid d’opéra m’alita:
Son fél –bien fol est qui s’y fie!
Il niege, le décor s’écroule, Lolita!
Lolita, qu’ai-je fait de ta vie?

¡Oficial, oficial, ahí van
En la lluvia, donde la tienda con luces se encuentra!
Y sus calcetines son blancos, y la amo tanto,
Y su nombre es Haze, Dolores.

¡Oficial, oficial, ahí van
Dolores Haze y su amante!
Saque su arma y siga al carro.
Ahora salga disparado y póngase a cubierto.

Se busca, se busca: Dolores Haze.
Su mirada soñolientamente gris nunca se encoje.
Noventa libras es todo lo que pesa
Con una altura de sesenta pulgadas.

Mi auto renguea, Dolores Haze,
Y la última larga vuelta es la más pesada,
Y seré tirado donde la mala hierba se pudre,
Y lo que queda es herrumbre y polvo de estrellas.

Versión Paul Olvera

Tomado de: The Annotated Lolita. Vladimir Nabokov. Edited by Alfred Appel, Jr. Vintage Books. New York. 1991. pp. 255-257


jueves, 28 de septiembre de 2017

Veni Creator - Czeslaw Milosz


Ven, Espíritu Santo,
doblando o no doblando los pastos,
apareciendo o no encima de nuestras cabezas como lengua de fuego,
en las cosechas de heno o cuando aran huertos o cuando la nieve
cubre los mutilados abetos en la Sierra Nevada.
Soy sólo un hombre: necesito de signos invisibles.
Me canso fácilmente, construyendo una escalera de abstracciones.
Muchas veces me pregunté, tú lo sabrás muy bien, que la estatua en la iglesia
levanta su mano, sólo una vez, justamente una vez, por mí.
Pero entiendo que los signos deben ser humanos,
por ello llama a un hombre, de cualquier lugar de la tierra,
no a mí —después de todo tengo algo de decencia—

y no me permite, cuando lo veo a él, maravillarme contigo.


Versión Paul Olvera

Tomado de:
If There is No God: Selected Poetry and Prose of Czeslaw Milosz. Burning Man Books. USA. 2007. E-book.