lunes, 25 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 1)


I

Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Porque no tengo la esperanza
Porque no tengo la esperanza de volver
Deseando el regalo de aquel hombre y las oportunidades de aquel otro
Ya no puedo esforzarme por alcanzar esas cosas
(¿Por qué debería el águila vieja desplegar sus alas?)
¿Por qué debería lamentarme por
el poder ausente del reino habitual?

Porque no tengo la esperanza de conocer de nuevo
La enfermiza gloria de la hora auténtica
Porque ya no pienso
Porque sé que no debería saber
Del único y verdadero poder transitorio
Porque ya no puedo beber
Ahí, donde los árboles florecen, y las primaveras fluyen, pues siempre hay nada de nuevo

Porque sé que el tiempo es siempre tiempo
Y el lugar es siempre sólo lugar
Y lo que es un hecho es un hecho sólo para un tiempo
Y sólo para un lugar
Me regocijan las cosas que son como son y
Renuncio al rostro sagrado
Y renuncio a la voz
Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Por esto, me regocijo, teniendo que construir algo

Sobre lo cual pueda regocijarme

Y rezar a Dios para que tenga clemencia sobre nosotros
Y rezar para que pueda olvidar
Estas ideas que discuto muchas veces conmigo mismo
Muchísimas explicaciones
Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Permitamos que estas palabras contesten
Por lo que está hecho, para no ser hecho otra vez
Puede ser que el juicio no sea tan pesado sobre nosotros

Porque estas alas ya no son alas para volar
Sino meramente bastidores que golpean el aire
El aire que ahora es profundamente pequeño y seco
Más pequeño y seco que la voluntad
Enséñanos a que nos importe algo y a que no nos importe
Enséñanos a sentarnos en silencio.

Recen por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte
Recen por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.


Traducción Pavlo Aurel

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