lunes, 27 de febrero de 2017

Al Lenguaje Alemán - Osip Mandelstam


Destruyéndome a mí mismo, contradiciéndome a mí mismo,
como una polilla volando dentro de la llama de la medianoche,
de repente todo lo que me ata a nuestro lenguaje
me tienta a dejarlo.

¿Qué es lo que hay en medio de nosotros? Alabanza sin adulación.
Insensible amistad, cara a cara.
Permite que una familia extranjera, a nuestro occidente,
nos enseñe seriedad y honor.

Poesía, tú haces que las tormentas sean benéficas.
Recuerdo a un oficial alemán,
la empuñadura de su espada cubierta de rosas

y Ceres sobre sus labios.

En aquel tiempo, en Frankfurt, los padres estaban bostezando,
y nadie aún había escuchado de Goethe,
estaban escribiendo himnos, sementales estaban haciendo cabriolas
en sus lugares, como si fueran letras del alfabeto.

Amigos, díganme, ¿en qué Walhalla
rompimos nueces juntos, ustedes y yo?
¿Qué libertad fue nuestra para gastarla como quisiéramos,
qué puntos de referencia dejaron para mí?

Y corrimos directamente desde lo que se conocía en el primer rango
de una página de un almanaque
bajo pasos superficiales, sin miedo, hacia la tumba,
como si fuéramos a un sótano a sacar una jarra de Moselle.

Un lenguaje extranjero será mi ropa abrigadora.
Hace mucho tiempo antes de que me atreviera a nacer
era una letra del alfabeto, un verso igual que una vid,
era el libro que todos ustedes ven en sueños.

Cuando estaba dormido y sin ningún gesto
la amistad me despertó como un disparo.
Dios de los ruiseñores, permite que el destino de Pilades sea mío,
o arráncame la lengua, pues ya no me sirve para nada.

Dios de los ruiseñores, estoy siendo reclutado todavía
para nuevas plagas, para siete años de masacres.
El sonido se ha marchitado, las palabras son roncas y rebeldes,
pero estás aún con vida, y contigo me encuentro en paz.

8-12 de agosto de 1932

Versión de Paul Olvera

Tomado de: The Selected Poems of Osip Mandelstam. Translated by Clarence Brown and W. S. Merwin. New York Review Books classics. USA. August 2004. pp. 65-66