sábado, 30 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 6)


VI

Aunque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Aunque no tengo la esperanza
Aunque no tengo la esperanza de volver

Vacilando entre la ganancia y la pérdida
En este breve transito donde los sueños se cruzan
El crepúsculo de sueños cruzados entre el nacer y el morir
(Bendíceme padre) aunque ya no deseo desear estas cosas
Desde la ventana amplia que da a la costa de granito
Las velas blancas aún vuelan en dirección al mar, en dirección al mar volando
Irrompibles sus alas

Y el corazón perdido se tensa y se regocija
Entre las lilas perdidas y las perdidas voces del mar
Y el espíritu débil que se apura a rebelarse
Por la barra de oro doblada y el olor del perdido mar
Se apura a recobrarse
El grito de la codorniz y el remolino del chorlito
Y el ojo ciego crea
Las formas vacías entre las puertas de marfil
Y el olor renueva el sabor a sal de la tierra arenosa

Esta es la hora de tensión entre el morir y el nacer
El lugar de soledad donde tres sueños se cruzan
Entre las rocas azules
Pero cuando las voces agitadas por el tejo vagan a la deriva
Permite que el otro tejo sea agitado y conteste.
Hermana bendecida, bendita madre, espíritu de la fuente, espíritu del jardín,
No nos hagas sufrir al tratar de engañarnos los unos a los otros
Enséñanos a que nos importe algo y a que no nos importe
Enséñanos a sentarnos en silencio
Aun entre las rocas
Nuestra paz es Su voluntad
Y aun entre estas rocas
Hermana, madre
Y espíritu del río, espíritu del mar,
No me hagas sufrir al ser separado

Y permite a mi clamor llegar a Ti.


Traducción Pavlo Aurel 

viernes, 29 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 5)


V

Si la palabra perdida está perdida, si la palabra gastada está gastada
Si la no escuchada, impronunciable
Palabra es impronunciable, inescuchada;
Aún es la impronunciable palabra, la Palabra inescuchada,
La Palabra sin una palabra, la Palabra entre
El mundo y para el mundo;
Y la luz resplandeció en la oscuridad y
En contra de la palabra la palabra inquieta todavía se arremolina
Cerca del centro de la Palabra silente.

            Oh pueblo mío, qué les he hecho a ustedes.

¿Dónde deberá ser encontrada la palabra? ¿Dónde la palabra
resonará? No aquí, no hay suficiente silencio
Tampoco en el mar o sobre las islas, mucho menos
Sobre el territorio principal, el desierto o la tierra lluviosa,
Para aquellos quienes caminan en la oscuridad
Tanto en las horas del día como en las horas de la noche
El tiempo preciso y el lugar correcto no están aquí
Ningún lugar de gracia para aquellos que evitan el rostro
Ninguna hora para regocijarse para aquellos que camina entre el ruido y niegan la voz

¿Acaso rezará la hermana con velo por
Aquellos que caminan en la oscuridad, quienes te escogen y se oponen a ti
Aquellos que son destrozados sobre el asta entre época y época, tiempo y tiempo, entre
Hora y hora, palabra y palabra, poder y poder, aquellos quienes esperan
en la oscuridad? ¿Rezará la hermana con velo
Por los niños en la puerta
Quienes nunca se van y no pueden rezar:

Rezará por aquellos que eligen y se oponen?

Oh pueblo mío, qué les he hecho a ustedes.

¿Rezará la hermana con velo entre los esbeltos
Tejos por aquellos que la ofenden
Y son aterrorizados y no se pueden dar por vencidos
Y afirman ante el mundo y niegan entre las rocas
En el último desierto entre las rocas azules
El desierto en el jardín el jardín en el desierto
De sequía, escupiendo por su boca la semilla marchita de la manzana?

            Oh pueblo mío.


Traducción Pavlo Aurel

jueves, 28 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 4)


IV

Quien caminó entre el violeta y el violeta
Quien caminó entre
Las varias tonalidades de diversos verdes
Yendo vestido de blanco y azul, de los colores de María,
Hablando de cosas triviales
En ignorancia y en conocimiento del dolor eterno
Quien se movió entre los otros mientras caminaban
Quien entonces hizo robustas a las fuentes y fresca a la primavera

Refrescó la roca seca e hizo firme a la arena
En el azul del acónito, el azul del color de María,
Sovegna vos

Aquí están los años que caminan en medio, portando
A lo lejos los violines y las flautas, restaurando
A aquel quien se mueve entre el sueño y el despertar, llevando puesto

Un pliegue blanco y ligero, envainado en ella, el pliegue.
Los nuevos años caminan, restaurando
A través de una nube brillante de lágrimas, los años, restaurando
Con un nuevo verso la rima antigua. Redime
El tiempo. Redime
La visión aún no leída en lo más alto del sueño
Mientras los unicornios enjoyados son tirados por el fúnebre carro de oro

La hermana silenciosa y con un velo blanco y azul
Entre los tejos, detrás del dios jardín,
Cuyas flautas sin aliento, doblaron su cabeza y la marcaron pero no dijeron una sola palabra

Pero la fuente dio un salto y el ave detuvo su canto
Redime el tiempo, redime el sueño

La señal de la palabra que no ha sido escucha, dicha
Hasta que el viento sacuda mil susurros desde los tejos

Y después de esto nuestro exilio

Traducción Pavlo Aurel

miércoles, 27 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 3)


III

En la primera vuelta de la segunda escalera
Volteé y miré abajo
La misma forma distorsionada sobre la barandilla
Debajo del vapor en el aire fétido
Luchando con el demonio de las escalera quien lleva puesto
El rostro engañoso de la esperanza y la desesperación.

En la segunda vuelta de la segunda escalera
Los dejé distorsionándose, volteando hacia abajo;
No había ningún rostro y la escalera era oscura,
Húmeda, dentada, como la boca aburrida de un hombre viejo, más allá de lo reparable,
O el esófago con dientes de un tiburón anciano.

En la primer vuelta de la tercera escalera
Se encontraba una ventana con ranuras, cóncava como el fruto de los higos
Y más allá de un espino blanco en flor y una escena pastosa
La figura de amplia espalda vestida de azul y verde
Embruja las horas de mayo con su flauta antigua.
El cabello que nada sobre el viento es dulce, cabello café sobre la boca que sopla,
Cabello café y lila;
Distracción, música de flauta, paradas y pasos de la mente sobre la tercer escalera,
Desvaneciéndose, desvaneciéndose; fuerza más allá de la esperanza y la desesperación
Subiendo por la tercer escalera.

Señor, yo valgo nada
Señor, yo valgo nada

                        Pero sé sólo pronunciar la palabra.


Traducción Pavlo Aurel

martes, 26 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 2)


II

Señora, tres leopardos blancos se sentaron debajo de un enebro
En la frescura del día, habiendo comido hasta la saciedad
De mis piernas mi corazón mi hígado y todo lo que estaba dentro
Del hueco redondo de mi cráneo. Y Dios dijo
¿Deben estos huesos vivir? ¿Deben estos
Huesos vivir? Y lo que ha estado contenido
En los huesos (los cuales se encontraban ya secos) dijo gorgojando:
Debido a la bondad de esta Señora
Y debido a su encanto, y porque
Ella honra a la Virgen en sus meditaciones,
Nosotros resplandecemos con luminosidad. Y yo, quien estoy aquí escondido,
Ofrezco mis hazañas al olvido, y mi amor
A la posteridad del desierto y a la frutos de la calabaza.
Es esto lo que se recobra
Mis intestinos las cuerdas de mis ojos y las porciones indigestibles
Que los leopardos han rechazado. La Señora se retira
Con una toga blanca, hacia la contemplación, con una toga blanca.
Permitámosle a la blancura de los huesos lamentarse por el olvido.
No hay vida en ellos. Porque he sido olvidado
Y seré olvidado, entonces olvidaré
así devoto, concentrado a propósito. Y Dios dijo
Profetiza al viento, y sólo el viento sólo
El viento escuchará. Y los huesos cantaron gorgojando
Con la carga del saltamontes, diciendo

Señora de los silencios
Con calma y angustiada
Hecha pedazos y casi completa
Rosa de la memoria
Rosa del completo olvido
Cansada y dadora de vida
Descansando preocupada
La única Rosa
Es ahora el Jardín
Donde todos los amores acaban
Termina el tormento
Del amor insatisfecho
El más grande tormento
Del amor satisfecho
Fin de lo infinito
Viaje sin un destino
Conclusión de todo aquello
Que es inconcluible
Discurso sin palabra y
Palabra carente de discurso
Gracia a la Madre
Por el Jardín
Donde todo amor termina.

Debajo del enebro los huesos cantaron, se esparcieron y resplandecieron
Estamos felices de ser esparcidos, hicimos poco bien el uno por el otro,
Debajo de un árbol en la frescura del día, con la bendición de la arena,
Olvidándonos nosotros mismos y a los otros, unidos
En la quietud del desierto. Esta es la tierra que tú
Dividirás entre muchos. Y ninguna división ni unidad
Importa. Esta es la tierra. Tenemos nuestra herencia.


Traducción Pavlo Aurel 

lunes, 25 de mayo de 2015

Miércoles de Ceniza – T. S. Eliot (Parte 1)


I

Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Porque no tengo la esperanza
Porque no tengo la esperanza de volver
Deseando el regalo de aquel hombre y las oportunidades de aquel otro
Ya no puedo esforzarme por alcanzar esas cosas
(¿Por qué debería el águila vieja desplegar sus alas?)
¿Por qué debería lamentarme por
el poder ausente del reino habitual?

Porque no tengo la esperanza de conocer de nuevo
La enfermiza gloria de la hora auténtica
Porque ya no pienso
Porque sé que no debería saber
Del único y verdadero poder transitorio
Porque ya no puedo beber
Ahí, donde los árboles florecen, y las primaveras fluyen, pues siempre hay nada de nuevo

Porque sé que el tiempo es siempre tiempo
Y el lugar es siempre sólo lugar
Y lo que es un hecho es un hecho sólo para un tiempo
Y sólo para un lugar
Me regocijan las cosas que son como son y
Renuncio al rostro sagrado
Y renuncio a la voz
Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Por esto, me regocijo, teniendo que construir algo

Sobre lo cual pueda regocijarme

Y rezar a Dios para que tenga clemencia sobre nosotros
Y rezar para que pueda olvidar
Estas ideas que discuto muchas veces conmigo mismo
Muchísimas explicaciones
Porque no tengo la esperanza de volver de nuevo
Permitamos que estas palabras contesten
Por lo que está hecho, para no ser hecho otra vez
Puede ser que el juicio no sea tan pesado sobre nosotros

Porque estas alas ya no son alas para volar
Sino meramente bastidores que golpean el aire
El aire que ahora es profundamente pequeño y seco
Más pequeño y seco que la voluntad
Enséñanos a que nos importe algo y a que no nos importe
Enséñanos a sentarnos en silencio.

Recen por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte
Recen por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.


Traducción Pavlo Aurel

domingo, 24 de mayo de 2015

Madrigal – Tomas Tranströmer


Heredé un bosque oscuro en el cual muy de vez en cuando me adentro. Pero llegará el día cuando los muertos y los vivos cambien de lugar. El bosque será puesto en movimiento. No podemos vivir sin esperanza. Los crímenes más imperdonables quedarán sin resolver a pesar de los esfuerzos de miles de policías. De la misma manera, existe en un lugar de nuestras vidas un gran amor sin resolver. Heredé un bosque oscuro, pero hoy me encuentro caminado en el otro bosque, el que está lleno de luz. Todos los seres vivos que cantan, ¡se mueven, menean sus colas, y reptan! Es primavera y el aire es impetuoso. Me he graduado de la universidad del olvido y mis manos se encuentran tan vacías como la camisa que cuelga en el tendedero.


Traducción Pavlo Aurel