viernes, 26 de junio de 2015

Corona - Paul Celan


Sobre mi mano el otoño mordisquea su hoja: somos amigos.
Le quitamos la cáscara al tiempo y le enseñamos a andar:
el tiempo regresa a su cáscara.

En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca narra verdad.

Mi ojo se desliza hasta el sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos sombras,
nos amamos uno al otro como amapola y memoria,
dormimos como el vino en las conchas,
como el mar en los rayos ensangrentados de la luna.

Estamos abrazados junto a la ventana, nos miran desde la calle:
¡ya es tiempo de que se enteren!
Es tiempo de que la piedra consienta florecer,
de que al desasosiego le lata un corazón.
Es tiempo de que sea tiempo.


Ya es tiempo.


Traducción Pavlo Aurel