Señor mío, amé la
mermelada de fresa
y el dulzor oscuro del
cuerpo de una mujer.
También el vodka bien
escanciado, arenques en aceite de oliva,
esencias de canela, de
clavo.
Entonces, ¿qué tipo de
profeta soy? ¿Por qué debió tu espíritu
visitar a un hombre
como yo? Muchos otros
fueron justamente
llamados, y merecedores de confianza.
¿Quién pudo haber
confiado en mí? Porque ellos vieron
como vaciaba los
vasos, me lanzaba sobre la comida,
y miraba con lujuria
el cuello de la mesera.
Imperfecto y consciente
de ello. Deseando grandeza,
capaz de reconocer la
grandeza donde sea que se encuentre,
y todavía no muy, sólo
en parte, clarividente,
yo sabía lo que se le
dejaba a los hombres tan pequeños como yo:
un festín de
esperanzas cortas, una carrera de orgullo,
un torneo de
jorobados, literatura.
Berkeley, 1985
Traducción Pavlo Aurel
Tomado de:
If There is No God: Selected Poetry
and Prose of Czeslaw Milosz. Burning Man Books. USA. 2007. E-book.
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