domingo, 11 de enero de 2015

Si muero joven - Alberto Caeiro Da Silva

Si muero joven,
sin poder publicar libro alguno,
sin ver la cara que tienen mis verso en letra impresa,
pido que, si se quisieran preocupar por mi causa,
no se preocupen.
Si así ocurrió, así está bien.
Aunque mis versos nunca sean impresos,
tendrán su belleza, si es que fueran bellos.

Pero no pueden ser bellos y quedarse sin imprimir,
porque las raíces pueden estar debajo de la tierra
pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así a la fuerza. Nada lo puede impedir.

Si muero muy joven, escuchen esto:
Nunca fui sino un niño que jugaba.
Fui pagano como el sol y el agua,
de una religión universal de la que sólo los hombres carecen.
Fui feliz porque no pedí cosa alguna,
ni procuré hallar nada,
ni creí que hubiera más explicación
que la de que la palabra explicación carece de sentido alguno.

No deseé sino estar al sol o a la lluvia—
al sol cuando había sol
y a la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca lo otro),
sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.

Una vez amé, creí que me amarían,
pero no fui amado.
No fui amado por la única gran razón—
porque no tenía que serlo.

Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
y sentándome otra vez a la puerta de casa.
Los campos, al final, no son tan verdes para los que son amados
como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.


Alberto Caeiro.

En "Pessoa Obra Poética" Tomo 1, Edición Bilingüe. Libros Rio Nuevo. Ediciones 29. España. 2007. Pp. 432-435. Versión propia y basada en la de Miguel Ángel Viqueira y Richard Zenith.

No hay comentarios:

Publicar un comentario