Ven, Espíritu Santo,
doblando o no doblando
los pastos,
apareciendo o no
encima de nuestras cabezas como lengua de fuego,
en las cosechas de
heno o cuando aran huertos o cuando la nieve
cubre los mutilados
abetos en la Sierra Nevada.
Soy sólo un hombre:
necesito de signos invisibles.
Me canso fácilmente,
construyendo una escalera de abstracciones.
Muchas veces me
pregunté, tú lo sabrás muy bien, que la estatua en la iglesia
levanta su mano, sólo
una vez, justamente una vez, por mí.
Pero entiendo que los
signos deben ser humanos,
por ello llama a un
hombre, de cualquier lugar de la tierra,
no a mí —después de
todo tengo algo de decencia—
y no me permite,
cuando lo veo a él, maravillarme contigo.
Versión Paul Olvera
Tomado de:
If There is No God:
Selected Poetry and Prose of Czeslaw Milosz. Burning Man Books. USA. 2007. E-book.
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