Llegaron
noticias de una palabra.
Cuervo
la contempló matando a los hombres. Él comió bien.
Él la
contempló reducir
Ciudades
completas a escombros. De nuevo él comió bien.
Él
contempló su excremento envenenado los mares.
Él se
volvió más precavido.
Él contempló
su aliento quemando tierras completas
Hasta
volverlas polvo carbonizado.
Él voló
lúcido y miró.
La
palabra continúo su camino, toda boca,
Sin
orejas, sin ojos.
Él la
contempló succionando las ciudades
Como
los pezones de una cerda
Bebiéndose
a toda la gente
Hasta
que ninguno de ellos quedó,
Todos
digeridos dentro de la palabra.
Hambrienta,
la palabra colocó sus grandes labios
Sobre
las protuberancias de la tierra, como una lamprea gigante –
Ahí
empezó a succionar.
Pero su
esfuerzo la debilitó.
No podía
digerir nada que no fuera gente.
Entonces
se encogió, volviéndose débil,
Encharcándose
Como un
hongo que se colapsa.
Al
final, un lago salado y seco.
Su era
había terminado.
Todo lo
que quedaba de ella era un frágil desierto
Deslumbrando
con los huesos de las personas
Sobre
los cuales Cuervo meditando caminaba.
Versión Paul Olvera
Tomado de:
Collected poems. Ted Hughes. 1st edition. Edited by Paul Keegan. Farrar, Straus and Giroux. New York. USA. 2003. pp. 226-227
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