miércoles, 20 de julio de 2016

A una viandante - Charles Baudelaire


La calle ensordecedora en torno a mí aullaba.
Alta, esbelta, de luto, dolor majestuoso,
una mujer pasó, con su mano fastuosa
levantando y meciendo, festón y dobladillo;

ágil y noble, con su pierna de estatua.
Yo, bebía, crispado como un extravagante,
de sus ojos, cielo lívido donde el huracán germina,
la dulzura que seduce y el placer que mata.

¡Un relámpago… y después la noche! – Belleza fugitiva
cuya mirada me hizo renacer de repente,
¿ya no te veré más sino en la eternidad?

¡Por cierto, muy lejos! ¡Demasiado tarde!
Pues ignoro a dónde huyes, y tú no sabes a dónde voy,

¡oh tú, a quien habría amado, oh tú, que lo sabías!

Versión Pavlo Aurel

Tomado de:
Les fleurs du mal.


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